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martes, 9 de octubre de 2018

Sé mi marinero, Bob

¿Bob, quieres surcar los mares conmigo? Nancy y Bob se conocieron cuando ambos ya tenían hijos de relaciones anteriores. Ella identificó en él al marinero de sus sueños y se atrevió a preguntarle si recorrería mundo a bordo de un barco de su mano. Bob sí fue su marinero. Así decidieron enrolarse en una aventura de dos décadas, junto a Reid el hijo de Nancy. Durante su periplo navegaron por el mundo, estudiaron los mapas, las atmósferas, lucharon contra mil y una inclemencias y tuvieron hijos juntos. Hijos que la mayor parte de sus vidas dejaron en tierra, al cuidado de otras personas que no eran sus padres.

Viendo el documental surgen sensaciones contrapuestas. La dualidad de nuestras vidas. Una se cree enjaulada en la rutina cuando descubre vidas como la de Nancy. Cuando se da cuenta de que ella encuentra al capitán que siempre había estado esperando. Aquel que la sigue en sus andanzas, que no se rinde, que se enamora día a día de estar a su lado. Con quien descubrir cada rincón del universo, con quien disfrutar de cada ola como si fuera la cima de todo, con quien no imaginar un cielo sin sus ojos. Esa Nancy, la que disfrutó de un sueño y encontró a su Bob.

Nancy Griffith.

Por otro lado, y sin juzgar, eso nunca, piensas en sus hijos. Cómo explican el hecho de no tener padres o tan solo tenerlos a temporadas y siempre en alta mar. A veces se dice que son los padres quienes viven la vida al son de sus descendientes. Nancy y Bob hicieron que fueran sus hijos quienes redibujaran su estela. Lucharon por su sueño y decidieron la vida que deseaban, pensando en su fascinación, nada más. ¿Seríamos capaces de dejarlo todo en tierra firme por una ilusión así?

¿En cuántas ocasiones la literatura o la propia historia nos han ofrecido ejemplos como estos? ¡Cientos! Es un vivir idílico, como si ese romper las reglas fuera salvaje, como si ese "abandonar" a los hijos fuera cruel... Y ahora diréis: claro, ella no tiene hijos. Aventurados y listos sois. Y yo pienso en Teresa Mancha y José Espronceda, y en cómo se bastaban y el mundo no importaba. También huyeron, como Bob y Nancy, y en su huir "había una seguridad confortadora, sin ningún horizonte azaroso. Y en su simple firmeza vivieron confiados durante largo tiempo"  Así lo dejó escrito Rosa Chacel en Teresa, como Nancy grabó su vida en una cámara Bolex de 16mm para que todos comprobáramos su seguridad confortadora junto a Bob, para que todos abriéramos la mente a su vivir confiados en el mar por su elección porque, aunque fueran juzgados, ellos decidieron sus vidas y no aceptaron que nada les impusiera cómo vivir. Ellos no tuvieron una vida de mentira, obligada ni consciente en la rutina. Ellos escogieron surcar su existencia a cielo abierto, nada más.  

Nancy afirma que su vida transcurrió en el mar. Surcando entre icebergs, descubriendo tierras protegidas, reconstruyendo el navío, temiendo por su vida. Incluso fallecido Bob, no fue capaz de dejar el mar y continuó su ruta, sin él, sin sus hijos. Porque su hogar no estaba teniendo los pies clavados. Admirable, emocionante, intrépida, ansiosa por no dejar de descubrir. ¿Egoísta? Tal vez haya quien lo piense, pero ¿por qué no valiente? Cada cual que haga sus conjeturas… mirad el documental, imaginad vuestra vida tan solo guiados por la vocecita que os repite: dale la mano a Bob.     

Following Seas Trailer from Araby Kelley on Vimeo.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. aiixxx què bé, entrada sense saber que l'ha llegit l'Eva no es lo mismo ;) Gràciesssss!! Mira el docu, t'agradarà!!! El van fer a TV3 a un Sense Ficció ;)

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