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lunes, 26 de septiembre de 2016

Versos Bordados IV

Mi caja de hilos de bordar es heredada. Es la misma que utilizaba mi madre de soltera. Más de 40 años tiene. Todavía quedan en ella algunos de sus hilos. A decir verdad la mayoría todavía lo son. Otros han sido incorporados recientemente por estas nuevas manos bordadoras.

Cada vez que abro mi maletín de bordar y sale la caja, pienso en sus manos. En cómo bordaba sábanas, como las que os enseñé. Y esos hilos que salían de aquí mismo, ahora son míos. Herencias de las que solo eres consciente con el paso de los años. La madurez que la hace a una más sentimental, si cabe, más nostálgica.

Con esa combinación de ayer y hoy, llega la cuarta serie de versos bordados. Ocho poetas han puesto la palabra, yo he escrito con el hilo. Esta vez han sido Ernestina de Champourcín, Sara Herrera Peralta, Kim Addonizio, Sonia San Román, Luis García Montero, Karmelo C. Iribarren, Edward Thomas por Ben Clark y Josep Maria Nogueras. Abrazos, milagros, herencias, dolores, deseos, lloros, nostalgias y paz. ¿Os dais cuenta de todo lo que llega a concentrarse aquí? Sentimientos que otros han escrito por ti. Nuevos versos para el dietario. Recuerdos bordados para que perduren.


Estrenando hilos nuevos, siguiendo en mis probaturas con los dorados, volviendo a escribir con el bordado. Es todo un reto, como siempre os digo, analizar cada uno de los versos para ver qué me pide el hilo con ellos. Esta vez, para hacer la labor más placentera, he conseguido una esponja mayor como zona de trabajo. Recordad que para bordar papel hay que trazar primero el camino con la aguja. A mayor superfície sobre la que trabajar, libertad total de movimientos.

Ernestina de Campourcín.
Kim Addonizio.

Edward Thomas (Ben Clark).
Luis García Montero.

Siempre lo repito: bordar versos calma mil mareas. Otra vez ha sido así. No os quedéis tan solo con las fotos y con seguir el hilo. Leed lo que nos cuentan estas líneas, ampliad las fotos y leed. Viviendo, como he hecho yo, cada uno de estos poemas. Porque cada lectura ha sido una piel de gallina, cada foto un escenario regalado a esas palabras. Nada al azar. Lo único que llega sin pedirlo es el deseo de que sea ese poema y no otro. Eso sí llega solo.

Karmelo C. Iribarren.
Josep Maria Nogueras.
Sonia San Román.
Sara Herrera Peralta.

Se acumulan ya en mi carpeta cuatro series de versos bordados. Algunos de ellos han viajado hasta sus dueños respectivos. Los poetas tienen en sus manos sus letras bordadas, todo un honor para mí. En ocasiones vale la pena desprenderse de algo tan valioso para una. Y es curioso como acabando una serie ya te viene a la mente la siguiente...  Esperad a ver, mientras sigamos leyendo. 
  

lunes, 19 de septiembre de 2016

Esther sin Obi

¿Alguien imagina a Esther sin Obi? La pregunta es fácil y la respuesta también: No. Porque Esther hace 10 años que vivía para él. Porque todo giraba alrededor del pequeño gatito color pan. La lectura a su vera, la labor con su dormir en mis hilos, el bloqueo de calcetines con su supervisión, el tender la ropa con él husmeando qué pasaba fuera. Abrir un ojo y que apareciera en la habitación, las siestas con él ¡lo mejor de la vida! Llegar a casa y buscarlo. Irme y decirle “la tata ve de seguida”. Olvidar encender la televisión los días que pasábamos en casa solos. No nos hacia falta, nos teníamos a nosotros y nuestra compañía ya valía.

Obi ya no está. Anoche apagó su luz y no volvió a casa. No volverá más. Los que me conocéis sabéis qué significaba el pelirrojo para mí. Todo. Y ahora lo busco y, aunque soy consciente de que no volverá, no puedo creer que no vaya a escuchar ese miau tan dulce todos los días.
Es como si estuviera en mitad de una plaza pública. Sin brazos, ni piernas. Como si hubiera perdido las extremidades y no pudiera moverme hacia ningún sitio. Me han arrancado todo. Porque Obi lo era todo para mí. Lo sabéis.

En esta casa todo era él. Su nombre, sus fotos, sus cosas están por todas partes. Nos mudamos aquí los dos solos y amueblé la casa pensando en él. Su butaca, sus camitas, sus escondrijos, ¡hasta el sofá debía seguir sus condiciones para que su culito cupiera debajo! Sé que seguiré buscándolo mucho tiempo y que estas lágrimas, aunque algún día pararán, ahora me inundan. No me quito de la cabeza que su olor no se quedará conmigo. Que un día ya no me vendrá el recuerdo de ese olor tan bueno, porque no podré hundirme en él y besarlo como hacia todos los días.

Hemos vivido muchas cosas. Muchas. Cuatro casas y miles de historias. Era el único que lo sabía todo de mí. El que no me dejaba llorar. Con el que podía pasar horas tumbada en la cama, los dos con los ojos abiertos, y sabía en mi mirada qué pasaba. El que se resistía a dormirse de pie porque quería estar despierto conmigo. El que se apuntaba a una siesta ni que fueran las seis de la tarde. El que mordía mis pies cada vez que entraba a la ducha. El que vaciaba el armario en cuanto se abría la puerta. El que se tumbaba en el escritorio mientras escribía estos posts. El que dio nombre a l'Atelier. Al que durante 10 años envié postales desde todos mis lugares de vacaciones con un Querido Obi

El gatito más fotogénico de la historia. El más guapo, el más bueno, el más cariñoso, el más atento. Me ha dado los diez mejores años de mi vida, porque no recuerdo estar antes sin él. No había nada antes de Obi. Ahora quedan carpetas de fotos de todos los meses de su vida. Cargadas de recuerdos... Obi abril 2006, Obi octubre 2008, Obi mayo 2011... 

¿Para quién montaré yo ahora el árbol de Navidad?

T’estimo Obi, mi panet de viena, mi pelirrojo. El meu gatet, la meva videta petita, el marrano, el Nini, mi melancólico, mi paz, mi duende. Te echaré de menos y espero, algún día, aprender a respirar sin ti como ahora no sé…

T’estimo,

La tata.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Leyendas del Pirineo

Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos, años un día de San Mauricio todos los habitantes de Espot se dirigían en romería hacia la ermita a pie del lago. Allí se celebraba una misa anual en honor al santo. Dos cazadores del pueblo, en el camino, avistaron un rebeco en lo alto. Grande, hermoso, lustroso. Decidieron entonces no llegar a la misa e ir en su busca. El animal en verse perseguido arrancó a correr montaña arriba. Cuando los cazadores llegaron a la cima, el rebeco había desaparecido. En ese momento, cayó un rayo justo encima de los pastores y los transformó en estatuas de piedra. Hoy en día desde el camino de la Ratera aún pueden verse las figuras de los dos cazadores.
Pasado el lago de la Ratera se puede acceder a un mirador desde el que se divisan formidablemente las montañas de Els Encantats. Esos encantados, según la leyenda, fueron los dos pastores que se negaron a ir a misa.


Hasta ahí llegamos, en el conocido Parque Nacional de Aigüestortes. Nos plantamos en el lago de Sant Maurici con un servicio de taxi 4x4 que sale desde Espot. Y ya desde allí, botas puestas y gorra en lo alto, empezamos a subir camino a la cascada de Ratera. La verdad es que tan solo en parajes como este te das cuenta de la magia de la naturaleza. Como emerge de la nada y se convierte en lo que ella quiere. Magia pura. Llegados a la cascada, una no puede quedarse tan solo con el aperitivo. Necesita un primer plato para comprobar que es tan bueno como el entrante. Seguimos subiendo camino al lago de Ratera. Fue como abrir una puerta y encontrar una habitación en otra dimensión. Un lago entre montañas, idílico, bucólico, sorprendente. Nos sentamos ahí a reponer fuerzas. A cargarnos de paz, a llenar la mochila de calma, de azul y de verde.





A poca distancia, relativamente, del lago se encuentra un mirador fabuloso. Desde allí se avista el lago de Sant Maurici, como os he contado antes, y las grandes torres rocosas de los encantados. Majestuosas, señoras, imponentes. Desde allí el sol hace que todo brille más: el agua del lago a lo lejos, los árboles, las flores. Todo tiene un tono dorado que lo hace aún más valioso.



La bajada, tras la hora y media de subida, la hicimos bordeando el lago por el lado opuesto a la subida. Suerte de las botas, la gorra, la crema solar y de todo animal viviente que alegró la otra hora y media de retorno. Además, cámara en mano, aquello era una fiesta para el objetivo. Cientos de fotos regresaron a casa. Cientos. Y es que parecía que fuera imposible no captar tanta maravilla ahí expuesta y llevársela de vuelta.





Otra vez en el lago inicial, volvimos a bajar al pueblo con el servicio de todoterreno. Casi cuatro horas de caminata, para esta urbanita descendiente de montañeses y que ha llevado un invierno más bien parada, hizo que recordara ese día en el parque unos cuantos días. Pero valieron la pena el cansancio y las agujetas por esas vistas, colores y descubrimientos guardados.

Parece que los dos días en el Pirineo hacen que esta de aquí no pueda parar de escribir. Será para que no se olviden. Para que esa paz dure todo el invierno. Y releyendo el post, me rio de mi delirio por las listas de adjetivos definitorios. Me ha recordado a Valle Inclán y sus series inolvidables de tres adjetivos. ¿Será que soy un poco esperpéntica yo también? 

lunes, 5 de septiembre de 2016

KAL Aisling Shawl

Seguí el camino de Irina en su travesía por el AislingShawl. Me pareció un proceso sorprendente por su elección de lanas, su andadura a través de imágenes compartidas y sus avances. Su chal terminado me pareció una obra mágica. Irina es una maga, ¿lo sabíais?

De sobra conocido por las que la seguimos que sus lanas siempre han sido especiales. Escoge lo mejor, siempre. Cuando tuve la oportunidad de tener un amigo en New York, escribí a Irina para ver qué lana podía comprarme en Purl Soho para hacer su mismo chal. Seguí sus recomendaciones y aquí la tengo. Mi Madelinetosh en oro y rosa flúor.

Todo lo demás vino rodado. Irina abrió su Qué lío de hilo en Pontevedra, la tienda con las lanas más bonitas que podáis imaginar. A 1000 km de aquí, un pelín lejos. Pero mi cabeza loca empezó a girar: proponer a Sarah un KAL para tejer el Aisling Shawl y a Irina su colaboración con las lanas, fue una chispa instantánea. ¡Las locas siempre prenden fuego!
Así que aquí estamos con las lanas a cuestas en plena vuelta a la rutina. Os proponemos un KAL para hacer la rentrée más llevadera. Para compartir hilo y dar luz a esas tardes tan cortas con las que nos espera el otoño.

El patrón del chal lo podéis comprar en el Ravelry de JustynaLorkowska. Está en varios idiomas, pero no en español. Entre todas haremos lo que podamos. Hemos pensado que para andar por el buen camino estaría bien tener un grupo de Facebook donde atacarnos y resolver dudas. Tendremos ahí a la jedi del Aisling ya tejido para estirarnos de las orejas. Para recopilar todos los chales que vayan apareciendo podemos aportar a nuestras fotos el hashtag #aisling1000km. Y de igual manera se llamará nuestro grupo en la red social. Así que cuando os hayáis apuntado en los comentarios, podeís pedir acceso en el grupo #aisling1000km

La propuesta de Irina para tejer el chal son dos madejas de Malabrigo Mechita o Sock para agujas circulares del 3,5-4. Una calidad fabulosa para tejer lo más a gusto posible. Las combinaciones que os ofrece son a cual más bonita. Os dejamos aquí los kits disponibles, que podéis desmontar y crear otras parejas a vuestro gusto sin problema. Todas las interesadas podéis poneros en contacto con Irina a través del facebook de Queliodehilo o con un mail a irinamelero@hotmail.com. Irina, ofrece gastos de envío gratis a todas aquellas que se animen a tejer el aisling con nosotras. Igualmente si alguna necesita las agujas u otro material para el KAL también podéis consultarle. Necesitamos 800 metros de hilo, así que… ¡afilad las agujas!
Detalles laneros:
1 Malabrigo Sock: lettuce e indiecita.
2 Malabrigo Sock: terracota y arco iris.
3 Malabrigo Sock: azules e ivy..
4 Malabrigo Sock: stonechat y light of love.
5 Malabrigo Mechita: marte y lluvias.
6 Malabrigo Mechita: arequita y pearl. 
7 Malabrigo Mechita: lotus y impressionist sky.
8 Malabrigo Mechita: musas y cereza.
9 Malabrigo Sock y Mechita: musas y light of love.

Se tratará de un chal sin prisas, sin fechas, cada una a su ritmo. Aquí nos tendréis para esas crisis existenciales que aparecen en mitad de una labor. Para hacer terapia de grupo. Nos haría ilusión saber quiénes estáis entusiasmadas con el proyecto, así que dejad vuestros comentarios por aquí. Irina, Sarah y yo felices de compartir horas y horas y horas del Aisling Shawl con vosotras. ¿Os animáis?

Todas las fotos son de Irina, ¿cómo queríais que no me enamorara de este chal, de esas lanas, de esta tienda y de esta maga?

Labor para alegrar el próximo otoño y la vuelta a la rutina ¡en marcha! 

miércoles, 31 de agosto de 2016

Espot

Todos los rincones del mundo tienen su magia. Solo hay que buscarla, querer encontrarla. Los hay que no dejaran la huella romántica que esperamos. Otros grabaran un tatuaje para siempre, de los que no se borran.

Espot ha sido como un tatuaje a color. De los que incluso puedes ver en él distintas figuras. Por la variedad de sensaciones, de recuerdos y de piel de gallina generados. Para una medio pallaresa del Jussà, descubrir lugares en el Sobirà tiene su encanto.  Y ese descubrimiento este verano ha sido con este pueblo.

Situado al pie mismo del Parque Nacional de Aigüestortes, paraíso natural indiscutible. No es solo un pueblo de paso o de turistas. No. Hay que pasear por sus calles, admirar sus vistas, sus huertos, sus ventanas a la espera del invierno.

Lo lógico en estos parajes, y más para conocedores del Pirineo como nosotros, es comer olla pallaresa en todas las comidas. No hay discusión. Pero para la cena teníamos en mente otro plan, desde casa sabíamos que debíamos conocer a Burgerplatz. ¡Menudo hallazgo! Escondido del mundanal ruido y totalmente cautivador se encuentra este pequeño local de hamburguesas. El lugar tiene una ambientación acogedora y extraordinaria, pero es que la comida aún es mejor. Hago un paréntesis: pensar que Esther nunca hace un post sobre comida. Ofrecen la mejor carne del Pirineo en unas combinaciones sorprendentes, cerveza elaborada en la zona y yogures naturales de los pueblos vecinos. La atención fue la mejor que recibimos durante nuestra estancia y repetiremos seguro. Anotad para cuando os acerquéis por allí, ¡imprescindible!

La estancia en Espot terminó de la mejor manera posible. Entré en el Hotel Saurat y pedí pasar un rato en la biblioteca que Joan de Sagarra tiene allí montada.

En agosto voy al Pirineo, a Espot, a un hotel donde he puesto la biblioteca de mi padre y otros muchos libros. A mí me encantan las bibliotecas de hoteles. Esto lo he visto mucho en Inglaterra, en Italia. La gente deja un libro, otro lo coge… Ahí he puesto todo Simenon, libros franceses y alemanes. Le pedí a Marsé que me diera sus novelas en húngaro, y luego Vila-Matas me las ha dado en ruso, y mi hijo que está en Budapest me ha traído toda Agatha Christie en húngaro y está todo ahí.

Fragmento extraído de la Revista Clarín. Joan de Sagarra fue entrevistado por J.J. Ordovás en septiembre de 2007. Efectivamente, todos esos libros que menciona y más se encuentran allí. Todos los libros de su padre están en ese saloncito con vistas al jardín del hotel. Tras el vidrio hay un tesoro de papel. Esta que os escribe, ahí sentada, pensó en la gozada que sería compartir un ratito con él en uno de esos sofás. Preguntarle el porqué de esos libros y no otros. El porqué de su selección. Y una piensa hasta en instalarse ahí todo un verano y estudiar esos estantes y pasar entre ellos horas y días. ¿Por qué no? Queda anotado en la lista de sueños por cumplir…
Espot ha pasado a formar parte del álbum de recuerdos. Con planes de vuelta por esa fuerza impetuosa que ya tiene para sacarme de mi madriguera. 
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