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lunes, 9 de noviembre de 2015

Labor y cine, sí es posible.

Llega la noche y nos enfundamos el pijama, nos sentamos recogiditas en nuestra esquina del sofá, lamparita encendida y enfocada a la labor de turno. Sean calcetines, cuellos o jerséis. ¿Y qué más? Con todo listo, le damos al play.

En nuestra imaginación aparece la idea de poder llevar la labor a todas partes, incluido el cine. Porque a veces, estando allí en la sala, quién de vosotras no ha pensado: ¡y yo aquí perdiendo dos horas de avanzar labor! Estoy segura de que todas habéis hecho que sí con la cabeza. Seguro. Las Gildas quisimos poner remedio a ese desespero. Por segunda vez, nos dirigimos al cine con la propuesta de peli+labor y obtuvimos un sí entusiasta que nos dio la fuerza para volver a organizarnos.

Una veintena de tejedoras aparecieron con su mostacho tejido (para celebrar el Movember con nuestro encuentro), imprescindible para entrar y tejer con nosotras. Algunas de ellas eran nuevas incorporaciones que se presentaron ilusionadas. Nosotras más de recibirlas. Y una vez acomodadas en la sala, recibimos a tres espectadores-no-tejedores avisados por la taquilla y aceptando la excéntrica sesión. ¿Imagináis ir al cine y encontrar que no os apagan la luz y que de repente toooooda la sala saca sus labores? Alucinados se quedaron.
3, 2,1… ¡acción! Empieza el film y la luz no baja, se queda encendida. Se abren bolsas, empiezan a salir lanas, labores escogidas para la cita. Silencio absoluto, nadie habla. Atención a los diálogos con tan sólo el tintineo de las agujas de fondo. El suave tintineo y las caras de concentración, de contar puntos, de contar vueltas y atender al transcurso de la historia.
Para la ocasión escogimos Truman, de la que os hablaré en las próximas historias de l’Atelier. Entre cuentas, agujas y silencios, hubo lloros también, sí. Como en casa si Obi también hubiera podido estar ahí. ¡No todo podía ser perfecto!

He aquí una inconformista. De toda la vida, vamos. ¿Por qué no se puede dejar la luz encendida en el cine? ¿Por qué no se puede ir con la labor? ¿Por qué una madre no puede ir con su bebé a la sala y amamantarlo si hace falta? Vivimos impuestos de convencionalismos, de reglas, de normas que creemos sagradas porque así "lo hemos visto siempre”. Pero las normas pueden romperse, se puede disfrutar, sorprender a la rutina, dejarse llevar… Y así las horas pasan más deprisa, como si volaran, y te invade una satisfacción tan grande que lo compensa todo. Seré inconformista hasta que muera, por los siglos de los siglos nunca dejaré de soñar y de cumplir sueños. ¿Me acompañáis? 

7 comentarios:

  1. Que iniciativa mas singular. Me parece perfecta. Porque lo bueno de una tejedora es que se puede, si si se puede tejer y ver una película al mismo tiempo. Yo lo hago habitualmente en casa, a no ser que sea en versión original y tenga que leer los subtítulos. Porque a leer, ver la peli y tejer todavía no he llegado, pero tiempo al tiempo.
    Y que te puedo decir de "Truman", que he leído que dedicarás una entrada a hablar de ella. Yo la defino como "IMPRESCINDIBLE", para no dar muchas pistas. Es una peli que todo el mundo debería ver, eso si provistos de pañuelos de papel. Peliculón como la copa de un pino. Sencilla y magnífica.
    Besitos

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    1. Gracias Mª Paz, la verdad es que fue una gozada poder combinar aficiones en la misma sala del cine!!!!! Hay que probarlo!!! Y Truman sí, ¿qué te voy contar? Si la has visto ya lo sabes. Un besote!!!

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  2. Que súper idea Esther. Me parece un planazo. Desde luego que a veces piensas porque no me podría traer yo la labor.. Sobretodo cuando la peli no te engancha mucho. Cuando es muy buena me da un poco mas igual.

    Me encantan todas esas propuestas que hacéis las Gildas. Sois unas cracks. Que lastima que me pilléis tan lejos

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    1. Graciaaaaaaaaas!!! Fue estupendo, y sí! estar ahí en el cine labor en mano, es súper molón!!! Qué penita tenerte tan lejos!!!!! Muá!

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  3. Diossss... Qué lejos vivo de las cosas que molan. Yo sería del Club de las Gildas (si me dejáis). Ir al cine a tejer ¡¡JA!! ¡¡¡Ni de coooo...ña!!! Y me parece la leche, porque en casa lo hago, las series, las pelis... yo con mi labor. Desvío pelín la mirada por si la lío parda (Pollito...) pero una está a todo como debe de ser. A, además, tejiendo "moustachetes". Envidia de la mala me das. ¡¡De la mala!! :P

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    1. Serías una Gilda, ¡seguro! No te dejaríamos escapar, ¡seguro! Fue una pasada volver a tejer en el cine, ante la pantalla grande y labor en mano. ¡Qué penita tenerte tan lejos!!!!! Un besote

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  4. Un Luis de oro habria dado por estar en esa sala de cine...
    Por si te sirve d consuelo... yo soy una mama d las q daba la teta en cualquier lado... incluido el cine... y creo q si bien no es lo mas normal, cada dia deja de ser un poquito menos raro. Ni que decir tiene que nadie te echa por hacerlo. Alguna mirada curiosa, nomás...

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