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lunes, 8 de mayo de 2017

Mesa puesta. Swapetines 2017 (V)

Alrededor de una mesa cargada de comida se nos han declarado, nos han dejado, han dicho que se iban para siempre. Hemos presenciado discusiones entre el resto de comensales, ante las que nosotros estábamos atentos tan solo al plato, contando macarrones o dando vueltas a la sopa. Disimulando como si nada se escuchara, como si no se viera, haciendo ver que no estábamos ahí aun el tintineo de nuestra cuchara. Sentados ante el mantel de cuadros, o de flores, ante ese hule perpetuo que protegía la mesa, hemos presenciado momentos inolvidables de nuestras vidas. Celebraciones, brindis, comienzos. Hemos aprendido a hacer silencio y a tragar el menú, pero no la saliva.

Muchos de nuestros recuerdos rodean una mesa. Se desprenden de la memoria los momentos desde el ponerla, el sentarnos, el pasar el pan hasta llenar las copas. Envueltos en el vapor del vino nos explicamos las jornadas, compartimos nimiedades o decidimos el futuro. Todo, ahí sentados. Es el final de un ritual, de una rutina que nos abraza todos los días. Decidir el qué, cocinar, disponer los bártulos, localizar siempre la misma ubicación para cada uno, sin preguntar. Platos llenos e intercambios de miradas. Todos los días.



El cine ha querido rendir homenaje a esos momentos, frente a frente entre manjares, en numerosas ocasiones. En las dos que yo me quedo aparece Marion Cotillard, nadie mejor para esos instantes de tensión manteniendo en el aire las miradas. Nadie. Una de ellas es Pequeñas mentiras sin importancia. Narra la reunión de un grupo de viejos amigos tras tiempo sin verse, con el silencio que supone el vacío temporal. Surgirá la tensión y con ella las confesiones. Película que va con diálogos del desayuno a la cena. Intensos, pero para vivirlos sin contener la respiración, recordad que estamos entre bocado y bocado. La segunda es Solo el fin del mundo.  Xavier Dolan vuelve a tocar la fibra con este reencuentro familiar. En torno a la mesa reviven los reproches y las discusiones almacenados durante más de doce años. Aparece ahí el malestar del abandono. ¿Por qué será que todo se guarda y se deja ir entre platos? ¿Por qué será que cuando quedamos, sea con quién sea, lo hacemos para sentarnos a comer? Tal vez por la disposición, o tal vez por saber que cuando uno se sienta deben pasar el primer plato, el segundo, el postre y el café, para uno levantarse. Lo cual implica un tiempo de obligado asiento y por lo tanto de escucha.



La literatura tampoco se ha perdido dichos momentos. Durante esta edición de Swapetines he ido desde las recetas, al horno y la merienda, para acabar aposentada. Y es que ya tenemos la mesa puesta y el paquete entregado hace unos días. He querido durante todo el proceso que fuera culinario a la vez que literario. Por eso he compartido con vosotros, y con él secretamente, los textos desde la cocina.  Finalmente, creo que mi sevillano me descubrió antes de tiempo. Me ha encantado tejer para él y crear esta atmósfera gastronómica en todos los posts y también en su paquete. Los calcetines, aunque era un patrón sencillo, han sido tejidos con la minuciosidad de cada uno de los ingredientes. Las galletas típicas junto a su caja. Y como regalo sorpresa ese diario de recetas para tener las de cinco años, día a día, registradas.
Se termina la edición con este post final. Mesa puesta, regalos hechos. El postre ha llegado a tiempo. De Lleida a Sevilla. Feliz de haber sorprendido a Jose con este olor y este calor que salen del horno y van directos a 1000km de aquí. 

martes, 18 de abril de 2017

Diarios. Swapetines 2017 (IV)

Me gusta entender la vida así, cosida por un hilo invisible que entrelaza relaciones caprichosas pero posibles, no forzadas por fantasías a las que tan aficionados son algunos literatos sino basadas en coincidencias reales.
Elvira Lindo. Noches sin dormir (Seix Barral 2015)

Como decía la escritora en su diario desde Nueva York la vida es eso: un ir y venir de coincidencias que nos van aportando nuevas relaciones, conexiones, recuerdos duraderos y ataduras en el aire que aun sin saber cómo quedaran con nosotros para siempre. Eso es también el swapetines. Así Graciela se ha convertido en esa nueva tejedora en mi vida cosida por un hilo invisible.



El intercambio se convierte en un diario personal en el que durante dos meses relatas el día a día de tus avances, lo compartes con la persona asignada y esta se convierte en esa relación caprichosa del destino. Sí, es como escribir un diario. Siempre he escrito el mío, a temporadas cierto, porque hay épocas en las que mejor dejarlo dentro, centrifugarlo y no escribir lo que no quiere ser leído. Desde niña me ha encantado leer esos diarios novelados que tanto se asemejan a los que podemos escribir nosotros, salvando las distancias. Narraciones simples y sinceras de la rutina, de la cotidianidad más verdadera, de los sentimientos que emergen con las pequeñas cosas que nos ocurren y que analizamos en esas páginas como grandes descubrimientos. Un olor que nos sorprende, una frase que nos regalan, una mirada furtiva que cazamos posada en nuestros ojos.

Entre mis últimos diarios está el de Lindo, explicando su vuelta a casa tras su estancia en Nueva York. Sus últimos meses allí transcritos de la manera más embriagadora posible. No me creería que alguien lea Noches sin dormir y no se despierte en él un deseo irrefrenable de ir a la ciudad de los rascacielos. Tanto me gustó que conseguí hace pocas semanas la primera parte. Curioso ha sido que justo el anterior con el que me deleité fuera el Diario de Juventud de Zenobia Camprubí, también en Nueva York. Día a día escribiendo del olor de las flores hasta la ropa por doblar. Como nosotras pasada a pasada del elástico al talón.

Graciela ha sido mi sorprendedora. Me ha cuidado durante estos meses y ha escrito con ese hilo invisible un diario Swapetines precioso. Los calcetines tejidos impecablemente son una delicia. Patrón de rombos que demuestra que me ha estudiado bien, sabiendo que son mi predilección en el tejido. Una lana maravillosa de Rowan, unas agujas Simphonie, una taza gatuna, una libreta de labores, manjares asturianos… y más. Agradecida es poco y feliz y risueña que me ha dejado esta tejedora. Por eso digo que cada edición trae consigo a alguien para siempre, cose ese hilo indestructible que te hará decir: Sí, fue mi swapetina.

Edición terminada como quien acaba un diario y debe empezar otro. Con fecha distinta, con destino cambiado, nuevos aires, sentimientos encontrados y personas a las que integrar en ese entramado de relaciones. No dejar de compartir lo vivido y lo hilado, de tejer para sorprender y de agradecer a Graciela su generosidad y a Pilar su ilusión. Y escribirlo siempre. Como decía Lindo: “Nunca he dejado de escribir. Es un consuelo, un vicio, una manía, la única manera que conozco de ordenar el pensamiento. Es como rezar. Es un oficio.


lunes, 20 de marzo de 2017

Recetas. Swapetines 2017 (III)

Una inmensa nostalgia se adueñaba de todos los presentes en cuanto le daban un primer bocado al pastel. Inclusive Pedro, siempre tan propio, hacía un esfuerzo tremendo por contener las lágrimas. Y Mamá Elena, que ni cuando su esposo murió había derramado una infeliz lágrima, lloraba silenciosamente… la única a quien el pastel le hizo lo que el viento a Juárez fue a Tita…
Esta nunca pudo convencer a Mamá Elena de que el único elemento extraño en el pastel fueron las lágrimas que derramó para prepararlo.

Como agua para chocolate. Laura Esquivel

Tita estaba convencida de que aunque siguiera a rajatabla las recetas, paso a paso, siempre había un ingrediente extra. Uno que no podía evitar que se colara en los caldos, guisos o pasteles, su estado de ánimo. Hubo días en que sus comensales sintieron una tristeza inconmensurable; otros, un fuego y un deseo para los que era necesario el ser amado sin excusas, avivar la llama para luego apagarla. E incluso ocasiones en que ninguno de ellos escapó de pensar en su amor perdido, todos y cada uno de los comensales a la vez, tan solo ingiriendo el brebaje de la olla. Ese ingrediente no estaba en la receta, nunca lo estaba.


Tejer los swapetines mientras leo la historia de Tita y Pedro ha sido un seguir en mi camino del tejido en la cocina de esta edición. He disfrutado con los guisos de la mexicana que tan bonito escribe Esquivel. ¿Cómo podía seguir yo sin esa delicia de lectura? Cada capítulo, coincidiendo con un mes del año, se inicia con una receta. Plato que guisará Tita durante esas páginas, digna heredera del arte culinario generación tras generación. Recetas reales que acaban explicando la trama e incorporando los sentimientos en la masa, en el revuelto. Comidas especiales, significativas en el momento narrado, conductoras de la historia desde la lista de ingredientes hasta llegar al plato.

Nacha se le aparece a Tita para dictarle recetas al oído, también se aparecía mi abuela para susurrarle a mi madre. Recuerdo la carpeta de recetas de casa. Repleta de notas escritas a mano con las más variopintas reseñas. Las más antiguas escritas de la mano de mi madre. Esa letra delicada y ligada tan reconocible para nosotros. Con los años empecé a escribirlas yo. Mi madre dictaba. Y en muchas ocasiones rectificaba los ingredientes ya anotados, porque la abuela también le musitaba al oído cuando ya no estaba. Ella me decía: “cambia eso, la yaya decía que eran dos huevos y no tres. Apunta: 2 huevos.” Me encantaba ver cómo modificábamos las recetas de los libros, de las revistas o de los programas de cocina, según la versión de antaño de mi abuela. Versión que era recordada con sus propias palabras apareciéndosele a mi madre. Como Nacha a Tita, igual. Debieron ser mis primeros escritos, tal vez. Aún se conservan en la carpeta de recetas. Nuevas versiones escritas por nosotras con la intención de no perder el legado culinario de las montañas en cuanto a ingredientes y a procedimiento se refieren, claro está.


Como agua para chocolate me ha sorprendido gratamente, y es que como ya van algunos posts, la cocina ha creado lazos familiares indestructibles. Recetas han pasado de madres a hijas como un tesoro, como parte del ajuar bordándolas una a una, como si fueran testamento. Listas de ingredientes secretos que fluyen con el paso de los años como vínculos de consanguinidad. Como si fueran fórmulas mágicas para las que tan solo, nosotras herederas, tenemos la varita. ¿Quién no ha dicho nunca que las lentejas de su madre son las más buenas? Porque sabemos de algún paso que las demás no harán igual, seguro, porque sabemos que existe algún mejunje que los otros no conocen, porque estamos convencidos del sentimiento con el que han sido cocinadas y, por lo tanto, qué nos transmiten con ellas.

Todo son recuerdos que nos llevan tras la cortina de la cocina. Memoria de la estufa de leña, del rayo de sol que atravesaba la ventana a pie de calle, el tic tac del reloj siempre colgado y contando el minuto exacto en que debía arrancar a hervir. Y mientras, la receta que expresara cómo se sentían una vez más mis mujeres, mis antepasadas y la yo futura. Bien apuntaba ya Sonia San Román.

La imagen del techo
formando un triángulo de crema con la puerta
mientras me abrazas al mediodía.
La cazuela de barro burbujeando salsa verde y pescado.
La sopa de cebolla haciéndole los coros.
El gato con ansia de caricias.
La mesa puesta.
La casa caliente.

(Y las ganas de llorar).

Como Sonia, lo dijo Sara: la herencia de nuestras mujeres tristes, esa herencia que queda y se transmite en la cocina. Herencia que queda escrita para siempre en todas las carpetas de recetas repartidas por doquier. 


lunes, 20 de febrero de 2017

Sabores heredados. Swapetines 2017 (II)


No solo heredamos relojes de pared o tierras en el Pirineo. También quehaceres, maneras, olores, gestos y palabras. Muchos de ellos nos llegan ya en vida para poder darnos cuenta de que vienen impregnados de pasado. Lo bueno, lo curioso del caso, sería saber si no eres la primera generación en recibir ese legado. Si ha sido transmitido ya con anterioridad, si tal vez la abuela de tu tatarabuela ya recibió esa característica familiar. Mágico sería poder hacer un árbol genealógico de herencias en vida, pero no materiales ni ante notario, no.

Últimamente he leído poesía de mujeres que hablan justamente de eso. Coincidencia o no, en todas ellas he encontrado referencias a las herencias, la memoria, los recuerdos familiares que aparecen de sopetón como si nos despertaran del letargo del presente. Ángeles Mora, Sara Herrera Peralta, Mascha Kaléko o Natalia Litvinova son un buen ejemplo de esas lecturas. El reciente poemario de esta última es en esencia la caja de recuerdos que abre en Argentina llegada de su Bielorussia natal. Cada página impacta con un flash-back de su niñez. Un hecho reconstruido a ciegas, sin levantar la mirada. Porque no hace falta abrir los ojos para ver ese pasado, porque esos momentos llegan a ti como las imágenes salpicadas en un cuadro de Pollock. ¿Hay mejor manera de decirlo? No, Natalia, no la hay. Porque todo eso que evocamos con la edad nos llega por salpicaduras, retazos de memoria que aparecen por un gesto, una mirada, una risa, un artículo en la prensa, una frase en un libro de texto, un comentario en la cola del súper… Cualquier mínimo detalle hace resurgir ese río enterrado. Como dice Litvinova, las aguas turbulentas del recuerdo no descansan. Y nos damos cuenta, con el paso de los años, de cuántos detalles fluyen por esas corrientes cargadas de nostalgia.


Yo he heredado el sabor de la tortilla de patata de mi padre. Riendo estaréis. Pero también se heredan los sabores, yo lo sé. Pelo y corto las patatas como él. Sin forma alguna, contradiciendo a mi jerárquica cabeza. Finas, muy finas, para que se doren. No dejo de darles vueltas a fuego lento. Cuchara de madera que va y que viene y las destroza. Con cariño las mezcla haciendo que poco a poco se deshagan. Color oro reciben la cebolla. Sin cebolla no es tortilla, diría él, porque le da la ligereza y el aire para respirar. Y ese olor ya es el suyo. Ya me lleva tan lejos en el recuerdo que hasta parece que no sea yo. Y ese aroma me devuelve a cuando él aún cocinaba, cómo nos gustaba su tortilla. Regresa aquel olor y lo más sorprendente, también el sabor que paladeo de nuevo. Recuerdo la primera vez que la cociné. Me embargó la emoción porque el primer bocado ya contaba mi niñez. Ese día supe que esa sería la mejor herencia, junto al reloj de mi abuelo. Ahora cada vez que me pongo a cocinarla sé que seré capaz, sin querer y sin poder evitarlo, de recrear un sabor que viene de antaño. Puede que ya fuera el de la tortilla de alguno de mis antepasados. Yo quiero creer que sí. Pero… ¿eso cómo se sabe?

Y cocinando, lo poquito que me ven a mí los fogones, siguen avanzando los swapetines. A fuego lento pero sin parar de darle a la cuchara. Bien mezcladito, un color y otro. Como la patata y la cebolla. Mi primera labor de dos cabos distintos, hasta ahora labores solo de patata sin aire. Así que en esta edición me estreno como swapetina trabajando con dos madejas a la vez, a ver si soy capaz. De momento no se quema y huele bien. Un pie terminado, a por el segundo, y disfrutando de la edición. Una edición que como veis he tomado en el horno y la cocina, entre meriendas y tortillas. Será, tal vez, porque el destino de mis calcetines tiene las manos en la masa… 

lunes, 13 de abril de 2015

Swapetines 2015 ¡recibidos!

Ahora si que se acaban los swapetines. Mi paquete ya está aquí, Ana de Anilou se ha descubierto como mi sorprendedora. ¡Me tenía bien engañada! Tengo que agradecerle su preocupación, su entusiasmo, su dedicación y el haber pensado en mi gatito color pan para mi paquete. 

Os presento mis calcetines: 
Son los primeros calcetines de Ana. Sólo imaginar la valentía que ha tenido para apuntarse al reto de los swapetines, me dibuja una sonrisa. Y es que eso es lo que de verdad emociona del intercambio, cuando la tejedora se dedica a la otra y le envía todo su cariño. El resto, lo que rodea, lo que critica, lo que lo oscurece, lo que angustia a las tejedoras, ¡no importa! Esto si, gracias Ana.
Mi paquete era todo cariño. Un conjunto de taza con colador de cerámica precioso, un té de melocotón que despierta los sentidos, chucherías para Obi el glotoncillo y en mi correo electrónico el patrón de los Antiquity Mitts, ¡ya tengo lana pensada para ellos! 


Y con esto, ya se acabó la edición. Mil gracias Ana por tus primeros calcetines y por el resto del paquete, encantada de haber sido tu sorprendida. Y mil gracias a Pilar por animarnos un año más al reto calcetinero. Os dejo que tengo un té humeante y una taza por estrenar.

viernes, 10 de abril de 2015

Swapetines 2015 para Olalla ♥

Recuerdo el día que animé a Olalla a apuntarse a la edición de Swapetines. Me dijo que no sabía si estaría preparada, nos enviamos algún mensaje y la convencí. El destino, después de eso, hizo que mi sorprendida fuera ella. No os riáis nunca del destino. 
Me alegré y me preocupé a partes iguales. Era una tejedora de impresión, por lo que me asustó la idea de no cumplir sus expectativas.
Como ya os avancé en un post anterior, mi patrón escogido fue el Make Mine Lace Socks. Parecía sencillo y me supo mal al principio. Pero después me obligaba a estar tan y tan atenta que tuve un momento de crisis en el que casi volví a cambiar de patrón.

Por fin, os descubro el color mostaza de los calcetines de Olalla. Más que mostazas, los definiría como calcetines dorados, de oro viejo, de miel. ¿Qué os parece? ¿Sorprendidas todas aquellas que los creíais azules o lilas? 
En cuanto supe el nombre de mi sorprendida no tuve ninguna duda de que Celia, su peque, tenía que tener sus swapetines 2015, igual que su mamá. Así que tenía trabajo doble. ¡Dos calcetines dorados! La verdad es que después de los de Martina, sabía que me encantaría tejer los mini calcetines, y así fue.
El resto del paquete también fue fácil. Por su cuenta de instagram, sabía que a Olalla le gustaba el dulce. Así que encargué especialmente para ella unas galletas-calcetines emulando el mismo patrón. Dulzuratus se encargó de ello y espero que haya endulzado un poco más el "kit swapetín 2015".
Y por último, como ya sabías por el post de hace unas semanas, le llegaba la lana. Su Wendy Roam 4ply en una variedad de colores infinitos. Un kit lila y dorado hacia Galicia.
Ha hecho exactamente 1001km hasta ella y aunque haya parecido que he malvivido esta edición, no ha sido así. No he tenido la serenidad, tal vez, de otras ediciones para disfrutarlo tranquilamente. Eso es verdad. Pero me he volcado en complacer a mi swapetina, cada milímetro tejido.
Espero que les haya gustado el resultado. Los calcetines de mamá, los de Celia, la lana, la caja... Y que hayan merendado todos en casa bien a gusto ¡comiendo calcetines! ¿Será la primera edición swapetinera en qué se los comen? 
Edición finiquitada. Cerramos otro ciclo de Swapetines, el tercero ya en nuestra lista. Lo he vivido como siempre, lejos de foros, de críticas, de polémicas.. a mi aire y a mi gusto como siempre. Compartiendo con vosotr@s los avances y la ilusión. Así, si que se disfruta. El año que viene, ya veremos, ya valoraremos... De momento, feliz Swapetines 2015. ¡Me muero por ver llegar todos los paquetes!

miércoles, 1 de abril de 2015

Swapetines 2015_ ¡enviados!

¡Enviado! ¡Qué edición más dura! Y lo ha sido no por mi sorprendida que es un amor y por la que di saltos de alegría cuando me enteré, no. Sino porque el día a día, la vida en sí, trae pequeños maremotos que te hacen levitar por la rutina. Y así he estado yo, levitando. 

Todo debe volver a su cauce poco a poco, debemos hacerlo volver. Y así ha sido como he podido tejer todo el paquete, con toda la ilusión, el cariño y la paciencia del reto prometido. En esta caja que véis va mi contenido de la edición ♥ 
Espero que llegue en breve a su destinataria y le encante todo lo que recibe. Estoy segura de que se sorprenderá de que yo, justamente, haya sido su swapetina. Convencida me hallo. 

Mientras, sigo esperando mi paquete, ese que seguro iluminará mi sonrisa. Sea de quién sea, porque habrá estado pensando en mí y ese es el mayor de los cariños. 

¡Qué ganas de empezar a ver llegar los paquetes! ¡Los swapetines llegan a su fin!

lunes, 23 de marzo de 2015

Swapetines 2015 _ semana 6-7

¡Terminados! Este segundo calcetín aún ha sido peor que el primero. ¿Quién dijo que el patrón era fácil? ¿Yo? Todo patrón es difícil. Requiere una atención precisa y constante que a veces no se tiene. Este swapetines está coincidiendo con una etapa en la que estoy bastante descentrada, por lo que está siendo una odisea en su conjunto. 
Por fin tengo los calcetines terminados. A punto del remojado y el bloqueo. Y de secarlos al sol que espero que vuelva pronto. 
Me queda poco más de una semana para el envío de los swapetines. ¡Válgame! Tengo en marcha la parte del paquete que no hago yo (¡sorpresa! ¡tengo colaboradores!). Y aún me falta empezar la última parte. Estoy un poco atacada porque parece que los días se me comen, pero espero llegar a tiempo ni que sea enviando el último día.

Soprendida mía, como ves no vas a ser de las primeras en recibir porque no me da la vida. 
Sorprendedora mía, tal y como están mis ánimos tu paquete será un regalo caído del cielo y me alegrará ¡seguro segurísimo! 

¡Esto se acaba swapetines! ¡A por ello!

macetero de Lydia Sánchez Illustration

viernes, 13 de marzo de 2015

Swapetines 2015 _ semana 5



Sorprendida mía, esta es tu lana de regalo. Irá en tu "kit swapetín" para que tejas lo que quieras. La verdad es que es de las lanas para calcetines más bonitas que he visto jamás. Se trata de una Wendy Roam de cuatro hebras en una gama de tonos mágica, ¿no os parece? Y es que siento debilidad, ya hace tiempo, por las lanas inglesas.

Os he dejado el enlace de la lana en Ravelry para que veáis que proyectos más maravillosos pueden salir de ella. Estoy en la duda de si quedármela o no, ¡me tiene fascinada!

Los calcetines están más parados que otra cosa. Uno está remallado y terminado. El otro está a media caña y la verdad es que me tiene bastante fastidiada. Tuve que deshacer por un error ya llegando al talón. Vaya rollo. Además se me juntó con un parón en mis cervicales que me hizo estar bien quieta. Más las evaluaciones que me han absorvido del todo. Resultado: ¡todo parado! Así que estoy un pelín nerviosa, pero poco a poco. Espero llegar a tiempo.
El resto del paquete ¡viento en popa! 

Querida sorprendedora, leo los blogs de todas las swapetinas cada viernes y sigo todos los instragrams. Espero que una de esas maravillas sea para mí.

No os mentiré si os digo que sospechaba de alguien, pero ya no, y que sé cuáles me gustaría que fueran para mí. Pero todo eso es TOP SECRET ♥

viernes, 6 de marzo de 2015

Swapetines 2015_ semana 4

¡Qué locura! Si lo que más claro tenía era el patrón, casi muero en el intento. Resultó ser que después de cada rombo debía modificar el patrón para cuadrar con el dibujo, a parte de haber modificado ya el primero para adaptar a los puntos que necesitaba... total: ¡una locura!

Así que me puse en busca de un nuevo patrón. Y lo encontré. Si querida swapetina, encontré tu patrón. No sé si es demasiado sencillo o no, tal vez, pero me encantó. Además tiene calados, que me relajan tanto que puedo asegurarte que te llegarán tejidos con el mayor de los cariños. Se trata del Make Mine Lace Socks de Jodi Lewanda que podéis encontrar en Ravelry. Me enamoró, no pude hacer más. 

La verdad es que me ha gustado tanto el patrón que ya tengo el primer calcetín terminado y en marcha el segundo. Menos mal, porque sino no me dará tiempo a seguir con el resto de tu paquete. 
Si, si, como has leído "el resto de tu paquete". Debo preparar alguna cosita más, a parte de tu lana de regalo que no sé si enseñártela la semana que viene ¿quieres verla? Tal vez te enseñe algo de color de tu paquete ¿no? Lo pensaré. 
Sorprendedora mía, ¿cómo lo llevas? No te agobies, aún te quedan unas semanas y seguro que vas bien. Resto de swapetinas, ¡esto me encanta de verdad! ¡Disfrutemos de la edición! 

viernes, 20 de febrero de 2015

Swapetines 2015_ semana 2

Swapetina mía, ya estoy aquí otra vez. Como ves esta semana ha llegado tu lana. Me estreno por primera vez con Cascade Heritage Yarn en su versión de colores sólidos y especiales para calcetines. ¡Me enamoré! Hice mi primer pedido en Love Knitting y estoy súper contenta con el resultado. Es una web inglesa y me decidí por ella porque encontré mi querida lana-london-confetti y me hice también con algún ovillo para mí ♥ Además, en poco más de una semana lo tienes en casa y con una presentación excelente.

El color es un secreto, secretísimo diría yo. Creo que si lo vieras ya sabrías que son para ti, por lo tanto me lo guardo para mí. El patrón hay que probarlo primero, pero tengo que decirte que súper Agulla Llanera ha hecho una adaptación en exclusiva para ti, para que puedas tener tus calcetines tal y como yo los imagino.


Sorprendedora mía, ¿cómo lo llevas? Espero que no estés nerviosa ni tengas muchas dudas, sino pregunta que no sé nada de ti. No te preocupes por el color, mientras no sean negros me encantan todos.


He empezado a tejer y la verdad es que no pararía hasta terminar... ¡los swapetines es lo que tienen!

Por otro lado, mi Sessun está a punto de terminar con la emoción que eso supone y con mis Gildas hemos vuelto a conseguir emocionar a la ciudad, la semana que viene os lo cuento. Mientras, ¡no dejéis de tejer!

viernes, 13 de febrero de 2015

Swapetines 2015_ semana 1

Ayyyy Swapetina de mi corazón, con lo exigente que soy yo y lo nerviosa que me pongo, hasta que no lo tenga todo encaminado no estaré tranquila. 

La lana está en camino, la de tus calcetines y la que te envio de regalo. La que voy a tejer la tenía muy clara porque lo dejas muy especificado en tu ficha, por lo tanto ¡no podré enseñar el color! Y la que te regalo me costó un poquito más, pero creo que es original y poco vista por aquí, así que ¡cruzo los dedos para que te guste!

El patrón lo tenía súper claro, ¡salté de ilusión al ver el color que pedías y que era el que yo quería y necesitaba para mi patrón! Porque le cae como anillo al dedo. Pero... nadie dijo que fuera fácil. Me faltan puntos para cumplir la serie del patrón, me va a costar la vida adaptar... así que querida sorprendida no sé qué decirte porque no sé aún si cambiaré de patrón o no. Estoy estudiándolo, dándole vueltas, probando, tejiendo y destejiendo, calculando, redibujando... ¡Ah! Y tengo a la pobra Agulla Llanera inmersa en el patrón, ¡esto es un equipo!

Sorprendedora ¿cómo lo llevas? ¡Dime algo! Tú tranquila, el color me encantará seguro, la lana también y el patrón si no te sales con uno, prueba otro ¡ya me ves a mí! 

¡Buena suerte swapetinas y swapetines! Que tenemos a dos chicos este año ♥

lunes, 2 de febrero de 2015

Swapetines 2015

Parece mentira como pasa el tiempo. Como si volasen los meses y vuelve a ser febrero y Pilar vuelve a la carga con los Swapetines. Para las que no lo sepáis se trata de un intercambio de calcetines tejidos a mano, organizado por Tejiendo en la isla.

Este será mi tercer año de participación y es increíble pero tengo aún más ganas que el año pasado y estoy aún más nerviosa. Es el momento tejeril del año más apasionante y es que, como dice Jordi, tejer calcetines es lo más bonito que le puedes tejer a alguien. 

Os animo a que os apuntéis, todavía estáis a tiempo hasta el 5 de febrero. Después, sino, os arrepentiréis. En el intercambio además, conoceréis a verdaderas cracks de las 5 agujas, muchas de ellas tal vez no os suenen de nada, porque no son asiduas de redes sociales, pero a partir de ese momento serán para vosotras ejemplos maravillosos a seguir y a admirar. ¿Necesitáis más razones?

* Sepáis mucho o poco, serán los mejores calcetines del mundo para vuestra sorprendida.

* Viviréis un par de meses súper emocionantes y centrados en vuestra sorprendida. Os alucinará como al final olvidáis que vosotras también recibiréis un paquete ¡imaginad la magnitud de vuestra entrega!

* Compartiréis momentos inolvidables tanto con el resto de swapetinas como con los vuestros, porque ¿sabéis una cosa? Los swapetines se viven!!!!! Vividlos, ¡que no os lo cuenten! (Parece un slogan, pero es totalmente cierto.)

El año pasado preparé un picnic a mi swapetina... ¿qué será este año? ¡Que vivan los swapetines! ¡Que vivan!

lunes, 7 de abril de 2014

El picnic de mi swapetina

¡Por fin, Sagra tiene su picnic! Cuando me tocó ella me puse súper nerviosa, sabía que era una gran tejedora pero tenía pocos datos de cómo sorprenderla. Nunca me rindo y me puse a ello y creo que lo he conseguido, ¡cuánto me alegro!

Creé un picnic para ella. Le llegó todo en su mantelito listo para ir al campo, con su ramillete de romero y su etiqueta identificativa.  (¡Qué miedo tuve al envío y a que llegara todo sano!) 


Me fui a hacer las fotos al campo, para tener un recuerdo bonito del picnic y de mis primeros swapetines sola. Allí, si desplegabas el zurrón... ¡tachán!
Tenía su madejita de lana de Schoppel Wolle Admiral, parecida a la que tejí sus calcetines. Un cactus del Atelier, ¡para no regar jamás!. Y una bolsita de pets de monja, típicas galletas catalanas, que creo que han hecho las delicias en su casa y ¡ya no queda ni una! 


Junto a todo el kit... ¡los calcetines! Ya los conocíais y ahí estaban verdes muy verdes y según me ha dicho Sagra a sus pies como un guante, ¡y yo feliz!



Me ha encantado participar, ya os lo dije, y ahora he disfrutado con los reportajes de todas las swapetinas. Es alucinante ver como cada una ha trabajado su paquete, ha dedicado horas y horas y toda la ilusión y la emoción. Y os digo yo que si lo más satisfactorio para mí como tejedora es tejer unos calcetines, participar en los Swapetines es el reto más bonito del año. ¡Gracias Pilar! Y gracias a Sagra por agradecer su picnic!!!

Hasta el año que viene, seguiré aprendiendo el resto del año para los retos venideros. 

viernes, 4 de abril de 2014

Mi sorprendedora es...

¡Qué os voy a contar! Cuando vi el papel de correos con su nombre... me dije: ¡Gemma es mi swapetina! Casi me da algo, ¡qué emoción! ¡qué engañada me ha tenido! 

¿Lo primero que me dije? Seguro, seguro, seguro que son rosas, por eso no ha enseñado el color... ¡quiero que sean rosas! Y si, son los calcetines mejor tejidos, más suaves y más bonitos del mundo, con perdón al resto de swapetinas. ¡Son los más molones! 

¡Mirad! 
No tengo palabras, me quedan como un guante. El talón es lo más perfecto que he visto jamás y ya tengo ganas de saber hacerlo así. El punto me encanta, parece tunecino a media y además ¡con 5 agujas! La puntera también es diferente a como sé hacerla yo, ¡es increible! Pero es que el tacto es impresionante, no tengo palabras para expresaros cómo se adapta esta malabrigo socks a mis pies... y ya estoy decidida a que el resto de calcetines de mi vida serán con esta lana. 

Además, el paquete venía repletito de cosas especiales para mí, ¡no podía ser de otra manera si venía de mi sister! Si, siiiiii atent@s!

Una madeja de schoppel preciosa, que me encantaba ya el año pasado y como siempre ando comprando lana de calcetines para los demás, nunca llegaba mi turno... wiiiii y aquí está!
Un jabón artesano de rosa de mosqueta, mmmm ¡cómo huele!, unos post-its gatunos que harán las delicias en mi diario y una galleta china de la suerte!!! ¡Me encanta!
Y eso que veis ahí es un chapa de CRAFT RANGER... Un día junto a Gemma, Elena, Marta y Vane hablamos de crear a las Power Rangers Crafters (en nuestros delirios tuiteros!) y yo me pedí ser la rosa ¡pues ya tengo mi chapa! ¿chicas empezamos?

Además venía una caja de galletas de Elsa's Story de manzana y canela... ¿cuando merendamos?
Y por último y todo ello dentro de una caja de lo más repreciosa, la postal que Gemma dibujó hace unas semanas y que tanto me encantó. Y es que ha cuidado cada detalle de mi caja...
Estoy feliz, muy feliz porque es la swapetina que mejor podía acertar mi paquete, me ha sorprendido totalmente, nunca me hizo dudar, ¡nunca!!!! Te quiero mucho mi niña, ya lo sabes y ya eres de esa pequeña lista de personas que aunque están lejos son lo más importante de mi vida, porque sé que siempre están ahí. 

¡Feliz Swapetines a tod@s! Mil gracias un año más a Pilar, por organizar todo esto, por luchar por la ilusión y hacer que todo salga bien. Cuenta conmigo el año que viene, ¡no me lo perdería por nada!

Os dejo, me voy a ver qué dice mi galleta de la suerte con mis calcetines.